El agua es parte integral de la producción. Tratarla correctamente significa trabajar mejor.

En el procesamiento de materiales pétreos como mármol, granito, cerámica, cuarzo, engineered stone, cemento y ladrillos, el agua no es un simple servicio o soporte técnico. Forma parte esencial de la línea de producción: enfría las herramientas,reduce la fricción en el corte y el pulido, transporta los residuos y protege la calidad del producto final. Sin embargo, a menudo se gestiona de manera marginal, con sistemas poco estructurados, intervenciones manuales y soluciones poco eficaces que generan desperdicios, costos ocultos y paradas de producción no programadas.

En Dal Prete partimos de un concepto claro: el agua es producción. Y, como cualquier proceso productivo, merece ser analizada, diseñada y optimizada. Una gestión técnica y automatizada del agua influye en todos los aspectos de la línea de producción: reduce los desperdicios, aumenta la continuidad operativa, mejora el ambiente de trabajo y asegura la estabilidad de la calidad del producto final.

Water Loop: el ciclo técnico del agua en la empresa

Nuestro enfoque Water Loop se basa en esta idea: un sistema técnico e integrado que considera el agua como un componente estructural y estratégico de la producción.

Durante su uso en producción, el agua entra en contacto con materiales de diferente naturaleza y tamaño (mármol, granito, aglomerados, etc.) y con distintos tipos de procesamiento, generando aguas residuales con volúmenes y concentraciones de residuos variables. Esta agua residual se canaliza a través de canales de desagüe dimensionados, que facilitan su flujo hacia un tanque de acumulación, donde comienza la fase de limpieza.

Las dificultades de los sistemas no automatizados

En la fase de limpieza, existen diferentes enfoques para gestionar el agua sucia y los lodos. Algunas empresas todavía dependen de sistemas con balsas de decantación o del uso de sacos, mientras que otras emplean filtroprensas manuales. En todos estos casos, si el sistema no está automatizado, la producción puede verse afectada por ralentizaciones o incluso paradas operativas.

Vaciar las balsas o manipular manualmente los sacos son operaciones a menudo incómodas, potencialmente peligrosas y, en algunos contextos, poco dignas para quienes las realizan. Además, una gestión incorrecta de estas tareas puede provocar vertidos de lodos en el suelo, con riesgos de contaminación ambiental.

Consideramos que la solución más eficiente y segura es recuperar la mayor cantidad posible de agua y tratar los lodos de manera que se obtenga un residuo compacto y seco, fácil de almacenar, manipular y eliminar. Este enfoque no solo optimiza la organización interna, sino que también reduce significativamente los costos de eliminación y garantiza una continuidad productiva superior.

Clarificación automática y retorno a la línea

En nuestras plantas de clarificación, el agua se separa de los sólidos en suspensión gracias a la acción combinada de productos químicos (coagulantes y floculantes) y tecnologías mecánicas automatizadas. Los lodos residuales se deshidratan y se vuelven fácilmente gestionables, mientras que el agua clarificada regresa al ciclo productivo, lista para un nuevo uso.

Todo ocurre de manera continua y automatizada, sin acumulaciones, estancamientos ni interrupciones. Esto es Water Loop: un circuito cerrado, inteligente y configurable, que permite reutilizar la misma agua varias veces, reduciendo drásticamente el consumo de fuentes externas y garantizando un rendimiento constante en el procesamiento.

Los beneficios son tangibles: hasta un 30 % de reducción en el consumo de agua, hasta un 50 % de ahorro en los costos de eliminación de lodos, mayor duración de las herramientas y menos horas-hombre dedicadas a la gestión manual de residuos. También se reducen significativamente las paradas de máquina, gracias al funcionamiento autónomo y continuo del sistema.

Pero quizás el cambio más evidente es de naturaleza organizativa. Las empresas que eligen una planta Dal Prete destacan una producción más ordenada, estable y predecible. El agua deja de ser un problema a gestionar y se convierte en un activo estratégico que respalda todo el proceso productivo.

Tratar el agua como un verdadero proceso industrial significa invertir en eficiencia, sostenibilidad y calidad. En un sector donde cada detalle influye en el resultado final, incluso el agua merece el máximo nivel de atención.