Germans Serra elige a Dal Prete para optimizar el tratamiento del agua en su taller de cantería
En el sector del trabajo de la piedra, la calidad del agua utilizada en la producción influye directamente en el resultado final, en la limpieza de las piezas, en el brillo de las superficies y en la eficiencia diaria del taller. Por ello, Germans Serra, una empresa familiar con sede en Rubí, cerca de Barcelona, ha decidido renovar su planta de clarificación instalando el sistema Mini Compact L 2.1 de Dal Prete, una solución compacta y automatizada diseñada para el tratamiento y el reciclaje de las aguas residuales generadas por el trabajo del mármol, el granito y otros materiales lapidarios.
La historia de Germans Serra nace de una larga tradición familiar. El abuelo de Albert Serra trabajaba en una cantera y conocía a fondo el sector de la piedra; posteriormente, su padre y su tío decidieron fundar la empresa, construyendo desde cero una realidad que con los años ha crecido hasta convertirse en un referente en su territorio. Hoy, Albert, que se incorporó a la empresa a los 25 años y lleva más de 18 años trabajando en la organización y la producción, representa la continuidad de esta experiencia, pero también la voluntad de actualizar los procesos productivos en función de las necesidades actuales.
De una instalación sobredimensionada a una solución compacta
Durante muchos años, la empresa operó con un enfoque orientado a grandes volúmenes. De hecho, el taller contaba con maquinaria de grandes dimensiones, como cortadoras de bloques, bastidores y hilos, que generaban grandes cantidades de lodos y requerían sistemas de tratamiento de aguas adecuadamente dimensionados. La antigua instalación con filtro prensa se había elegido inicialmente para dar respuesta a ese tipo de producción, pero con el tiempo el perfil de los trabajos ha cambiado. Germans Serra ha modificado progresivamente sus objetivos, su tipo de clientes y el tipo de proyectos, reduciendo el volumen de piedra manipulada y centrándose en trabajos más coherentes con la estructura actual de la empresa.
Este cambio puso de manifiesto la necesidad de sustituir un sistema que ya resultaba demasiado grande, anticuado y poco eficiente. Como cuenta Albert Serra: «Con el volumen actual ya no era necesario mantener una máquina tan grande. Era vieja, no funcionaba correctamente y ya no hacía su trabajo». La elección del sistema Mini Compact L 2.1 surge, por tanto, de una necesidad muy concreta: conseguir un tratamiento eficaz del agua, pero con una instalación más adecuada a los espacios, los ritmos y la dimensión productiva de la empresa.
Uno de los aspectos decisivos fue precisamente la relación entre rendimiento y tamaño. Con la Mini Compact L 2.1, Germans Serra ha podido mantener un proceso de clarificación basado en el principio ya conocido de la filtroprensa, pero con una máquina mucho más compacta, moderna y automatizada. «En un espacio reducido conseguimos exactamente el mismo resultado que con una máquina diez veces más grande», explica Serra. Para un taller de cantería, liberar espacio de producción significa mejorar la organización interna, simplificar los flujos y reducir la complejidad de la gestión.
Agua más limpia, acabados más precisos
La instalación del nuevo sistema ha aportado beneficios inmediatamente perceptibles también en la calidad de los acabados. Trabajar con agua correctamente clarificada permite, de hecho, reducir la presencia de residuos durante las fases de pulido, mejorando tanto las superficies como los bordes de las piezas mecanizadas. Para Germans Serra, la diferencia fue evidente desde los primeros usos: cuando el agua no estaba perfectamente limpia, las superficies podían presentar más rayas, los bordes resultaban menos definidos y el brillo final no alcanzaba el nivel deseado, sobre todo en las comprobaciones a contraluz.
Con el nuevo sistema, la calidad del agua ha contribuido a que el proceso sea más regular y el resultado final más limpio:
- las superficies salen de las máquinas sin residuos de lodo,
- requieren menos intervenciones de limpieza,
- y permiten a los operarios trabajar con mayor continuidad.
Este aspecto tiene un impacto directo no solo en la estética del producto, sino también en los tiempos de producción: menos defectos, menos reelaboraciones y menos operaciones accesorias significan un flujo de trabajo más eficiente.
También en lo que respecta al consumo de agua, el cambio a una instalación compacta ha supuesto una mejora importante. El antiguo sistema, de mayores dimensiones, requería mayores volúmenes de agua, una red de tuberías más extensa y un mayor número de pasos, lo que provocaba pérdidas por evaporación, trasvases y acumulaciones.
Aunque no se dispone de una cuantificación precisa del ahorro en litros, la empresa ha registrado, no obstante, una reducción significativa del consumo de agua, atribuible tanto a la mayor eficiencia de la nueva instalación como a la drástica disminución de las pérdidas típicas del sistema anterior.
Automatización, simplicidad y asistencia técnica
Uno de los aspectos más valorados del sistema Mini Compact L 2.1 es la automatización. Para una empresa con una estructura ágil, poder contar con una máquina fácil de usar y que no requiera mucho esfuerzo en su gestión diaria supone una ventaja decisiva. Tras la formación inicial, la puesta en marcha y el control del sistema solo requieren unos pocos minutos al día, sin restar tiempo a las actividades principales del laboratorio. «Cada mañana dedicamos dos o tres minutos a poner en marcha el sistema y comprobar que todos los niveles sean correctos», cuenta Albert Serra.
La elección de Dal Prete también se vio respaldada por la relación de confianza con Josep Pasadas, figura de referencia de la empresa no solo como mecánico, sino también como distribuidor de maquinaria para el sector de la piedra, y por el apoyo recibido de Cristian Simonini, responsable comercial de Dal Prete, que ha seguido todas las fases del proyecto. La formación, de un par de días de duración, permitió a los operarios familiarizarse con el sistema, realizar las primeras pruebas y resolver posibles dudas bajo la supervisión directa de los técnicos. También en la fase posterior, la relación con el fabricante y el distribuidor fue positiva, con un acompañamiento constante en la gestión de la máquina y en las actividades de control.
Hoy en día, Germans Serra considera que el sistema instalado se adapta no solo a las necesidades actuales, sino también a un posible desarrollo futuro. De hecho, el Mini Compact L 2.1 se ha dimensionado para dar soporte al trabajo del laboratorio y ofrecer margen en caso de que se incorporen nuevas máquinas.
Para la empresa, las principales ventajas se pueden resumir en tres palabras: espacio, automatización y tiempo.
Tres factores que influyen directamente en la capacidad de concentrarse en las actividades productivas y en el valor generado cada día.
Una gestión del agua más eficiente para el taller de cantería
El caso de Germans Serra demuestra que el tratamiento de las aguas residuales no es solo una necesidad técnica, sino un elemento estratégico en la gestión de un taller de cantería moderno. La sustitución de una instalación obsoleta y sobredimensionada por una solución compacta y automatizada ha permitido a la empresa mejorar la calidad del agua, reducir el desperdicio, recuperar espacio y simplificar las actividades diarias.
Para las empresas que trabajan con mármol, granito y otros materiales de piedra, un sistema como el Mini Compact L 2.1 permite que el reciclaje del agua sea más eficiente y más acorde con las necesidades reales de producción. Menos complejidad, más control y una gestión más sencilla de los lodos se convierten así en ventajas concretas, capaces de mejorar el trabajo de los operarios y la calidad del producto acabado.
